Intervención de Marta Gómez-Llorente en la presentación del libro: Respeto en acción. “Respeto en Acción” organizada por ASE en Madrid el 5 de Abril de 2016 en el Auditorio de la Fundación MAPFRE.

 

 

¨Hoy nos reunimos en torno a la subsidiariedad, concepto admirable por su
trascendencia y su grandeza. Este principio, cuyo nombre procede del término
latino “subsidium”, es decir asistencia o auxilio, se refiere a la ayuda puntual
que una instancia o comunidad superior debe prestar a otra inferior cuando
ésta lo necesite y no pueda valerse por sí misma. En este marco, y desde la
relación más básica de individuo-familia, hasta la más alta que involucra al
Estado, esta ayuda deberá ser brindada siempre de una forma temporal y
promotora, es decir, acompañando al individuo a desarrollarse para superar
esas carencias hacia el futuro.

Así, la subsidiariedad se centra en la persona y en el respeto a su dignidad.
Este principio abraza el derecho y el deber de toda persona de impulsar su
propio crecimiento personal, reconociendo que necesita de los demás para
formarse, y que la sociedad resulta esencial para que este desarrollo sea
pleno.

En el ámbito empresarial la subsidiariedad contempla que los individuos o
equipos deben gozar de la autonomía necesaria para poder realizar por sí
mismos las funciones de las que son capaces, siendo formados en aquellas
otras en que lo necesiten.

Probablemente esta dimensión de la subsidiaridad como apoyo al desarrollo
humano no sorprenda a muchos, pero es posible que su efecto catalizador del
éxito empresarial si haya pasado desapercibido a algunos.

Y bien, quizás os preguntéis… ¿que tiene que ver la dignidad de la persona
con la empresa y sobre todo, con el éxito empresarial? (…) ¨

Texto íntegro de la intervención de Marta Gómez-Llorente en la presentación de Respeto en acción

 

 

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Antropología, economía y empresa: claves para un método desde la persona. JAVIER BARRACA *

Resumen: Toda concepción económica y toda empresa se desarrollan de acuerdo con la antropología implícita que subyace en su interior. Esta es la razón de la gran importancia que posee el conocer o clarificar cuál es la antropología concreta que existe en cada compañía y caso. En este ensayo, se intenta proponer un método práctico concreto, que puede ayudar a pensar acerca de esta cuestión en el interior de nuestras organizaciones. La principal clave de este método estriba en mostrar el gran valor de la persona, así como de la dignidad humana, para un desarrollo fundado en su libertad y creatividad.

Palabras clave: antropología, empresa, economía, persona, dignidad.

Abstract: Every economic vision and enterprise develops an anthropology that’s lays inside them. That is why it is so important to know it in each specific company and case. In this essay we try to suggest a particular and practical method, which may help to think about this question inside ours´ organizations. The main key of this method is to show the great value of the person, and of human dignity for a development based on her freedom and creativity.

Keywords: anthropology, enterprise, economy, person, dignity.

 

 

*  Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). E-mail: javier.barraca@urjc.es

 

Artículo completo (español): J.BARRACA ANTROPOLOGÍA Y EMPRESA Artículo 6_QUIEN Nº2

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¡Oh rutina, qué aburrida eres, pero qué cómoda resultas para muchos!

Hace unas semanas, participando en unas jornadas técnicas de mediación laboral, escuché de la persona que impartía las mismas la expresión que encabeza este modesto comentario que voy a tratar de dejar en estas modestas líneas, porque creo que merece la pena dedicar algunos momentos a su examen y así protagonizar responsables actuaciones de futuro en cada uno de los lugares en los cuales desarrollemos nuestras ocupaciones o trabajos.

 Y ello, porque tanto si decidimos empeñarnos en la superación de la rutina, como si convenimos que la práctica de una aceptable rutina, también nos puede llevar a superar y ganar en satisfacción mediante la repetición mejorada de acciones; estaremos haciendo mejor nuestra vida y también nuestro bienestar.

Qué cómoda resultas rutina cuando refugiándonos en una estricta repetición “sin más” de lo que nos presentas para cumplir sin apenas tener que pensar, nos llevas a una actitud de ni razonar, ni de esforzarnos.

¡Qué aburrimiento, simple rutina!. ¡Cómo adormeces a nuestra iniciativa y a nuestro posible esfuerzo de superación!

Qué aburrida resultas rutina porque seguirte, no nos produce ni motivación ni satisfacción y con ello aniquilas o adormeces la posible implicación en mayores objetivos, tanto si los pudiéramos considerar de manera individual como sirviendo colectivamente. ¡Qué aburrida y qué censurable!.

Qué aburrida eres rutina si en la sucesión de acciones en un día y en el siguiente y en otro y en otro más; no nos dejas lugar, por pura comodidad, a que se puedan anhelar mejoras, rapidez, eficacia, un buen hacer, etc.- aunque todo ello consista en la repetición de acciones iguales o de transitar por caminos sin esfuerzos.

Todas las situaciones anteriormente descritas y a otras muchas que suceden día a día y que son fácilmente conocidas y comprensibles, ponen severamente de manifiesto nuestra comodidad y nos acusan de ello y suponen también el que nos refugiemos en

“hago lo que puedo pero no tengo obligación de más” o en la búsqueda de refugios justificativos: “yo no tengo obligación de hacer más cuando hago lo que tengo señalado”,

con lo cual estoy cercenando mis propias capacidades de mejora personal y de servicio a los demás.

En esa actitud que nunca y en ninguna circunstancia tiene justificación, están los graves defectos que ocasiona el recurrir a la rutina dejando “repito una vez más” la positividad de los servicios al común y la realización personal a la cual todos debemos aspirar para “negociar bien los talentos de los cuales estamos dotados”.

Y es ahí, donde la aburrida rutina al ser combatida con nuestro ingenio, el de los miembros de un círculo de trabajo o de una acción cultural, bien a título personal o bien de forma colectiva, eres derrotada y se ve superado tu aburrimiento.

Si este impulso nuestro sirve para combatir la rutina, aunque ésta siga existiendo  y conviviendo entre nosotros, será que no se ha podido hacer compañera de viaje de quienes protagonizamos nuestro deseo de superar su adormilamiento.

La rutina, dada la comodidad de muchos y la renuncia premeditada de algunos así como el silencio de los que no tengan el valor suficiente para reaccionar, seguirá resistiendo, pero nuestro deber es convertirla de comodidad en estímulo.

A eso, creo yo que estamos llamados. Adelante pues.

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El Papa Francisco alaba el trabajo de las Cooperativas y les pide globalizar la solidaridad

El pasado 12 de septiembre de 2015, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia en el Vaticano, a los dirigentes, empleados y familiares, del Banco de Crédito Cooperativo de Roma.

En el mes de febrero pasado el Papa había recibido ya  a representantes de otros institutos de crédito acompañados también por sus familias.

El Santo Padre aseguró que el motivo de estos encuentros es porque 

la Iglesia conoce bien el valor de las cooperativas” 

y recordó que 

en el origen de estas hay muchos sacerdotes y laicos empeñados” que se encuentran “en comunidades empeñadas en el espíritu de solidaridad cristiana”.

Este tipo de iniciativa, añadió el Pontífice, está en los documentos sociales de la Iglesia y “en la encíclica Laudato Si´ he subrayado su valor en el sector de las energías renovables y de la agricultura.

El Santo Padre les invitó a:

  • seguir siendo un motor de desarrollo para la parte más débil de la comunidad local y de la sociedad civil, en particular los jóvenes sin trabajo y en quienes apuntan al nacimiento de nuevas empresas cooperativas;
  • ser protagonistas al proponer y realizar nuevas soluciones que favorezcan el bienestar social, y en el sector sanitario;
  • preocuparse de la relación entre economía y justicia social, manteniendo en el centro la dignidad y el valor de la persona;
  • facilitar la vida de las familias y proponer soluciones cooperativas en las que manda el hombre sobre el capital y no el capital sobre el hombre;
  • como fruto de todo esto hacer crecer la economía honesta, difundir el valor de la honestidad;
  • y participar activamente en la globalización, para que exista una globalización de la solidaridad.

    El Papa insistió también en el principio de la subsidariedad y les agradeció también los recursos que destinan a la beneficencia y a la mutualidad.

    El santo padre Francisco al concluir les bendijo y les pidió: “Por favor no se olviden de rezar por mi”.

 

 

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Mi primera impresión sobre “Laudato SÍ”

El Papa Francisco denuncia con contundencia la deriva ecológica que sufre nuestro planeta a causa de la humanidad.

La dureza de los términos que emplea, impresionan. Puedo calificar el mensaje de revolucionario, creo que en algunos aspectos los antisistema lo asumirían de buen grado.

Habla de la grave deuda social que el mundo tiene contraída con los pobres. También de la deuda ecológica de los países del Norte respecto de los del Sur.

El alimento que se desecha, dice: es como si se robase de la mesa de los pobres. El sistema de relaciones comerciales y de propiedad es estructuralmente perverso. Algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidad real de superación, mientras otros ni siquiera saben que hacer con lo que poseen.

Advierte que ante el agotamiento de algunos recursos naturales, se están creando escenarios favorables para nuevas guerras.

Hemos perdido la armonía con la naturaleza. El actual sistema mundial es insostenible. Hemos superado el punto de no retorno. Hay regiones que ya están especialmente en riesgo, y más allá de cualquier predicción catastrófica.

Recoge las tremendas palabras de los obispos de Nueva Zelanda que se preguntan:

¿Qué significa no matarás cuando un 20% de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las generaciones futuras lo que necesitan para sobrevivir?

Es imposible no sentirse aludido.

Continúa diciendo que el estilo de vida actual sólo puede terminar en catástrofe.

El mercado crea mecanismos consumistas compulsivos para colocar sus productos y sumerge a las personas en una vorágine de compras y gastos innecesarios.

También dice que no debe buscarse que el progreso tecnológico remplace cada vez más al trabajo humano.

El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta.

Ha llegado la hora de aceptar el decrecimiento en algunas partes del mundo.

El consumismo excesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico que hace creer a todos que son libres cuando en realidad los únicos que son libres son una minoría que detenta el poder económico y financiero.

La encíclica, cual sinfonía, tiene varios “leit motiv” que se repiten a lo largo de los 246 apartados que componen el documento.

La íntima relación de la fragilidad del planeta con los pobres, que en el mundo todo está conectado, el desacople entre la tecnología y la ética, el valor propio de cada criatura, la invitación a otros modos de entender la economía y el progreso, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates honestos y sinceros, la grave responsabilidad de la política, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.

El Papa se apoya en la Doctrina Social de la Iglesia, pero da un paso más. Denuncia y acusa:

la crisis ambiental es negada por muchos cristianos o asumida con indiferencia.

El Papa enarbola la falsedad del mito del progreso que consiste en pensar que las nuevas tecnologías nos resolverán todos los problemas e invita a un cambio de actitud, de estilo de vida.

Pero reconoce que nos falta la cultura necesaria para enfrentarnos a la crisis.

Todo cambio necesita motivación y un camino educativo. Una buena educación no sólo se limita a informar, es preciso desarrollar buenos hábitos. La transformación personal sólo puede realizarse a partir del cultivo sólido de las virtudes.

El Papa reconoce con humildad que algunas veces los cristianos hemos interpretado erróneamente las escrituras, que el libro del Génesis está escrito en lenguaje simbólico y narrativo, que es preciso conocer la teología de la creación y disponer de una hermenéutica adecuada y que una mala comprensión de nuestros propios principios a veces nos ha llevado a justificar la guerra, la injusticia y la violencia.

Quizás por esos fallos, en el campo de la política y del pensamiento algunos relegan a las religiones al ámbito de lo irracional, o de una subcultura que debe ser tolerada.

Sin embargo, las soluciones a tan graves y complejos problemas no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad.

La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida. La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios. ¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierda en un desesperante caos! Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno necesario. La vida humana puede convertirse en un despliegue de la creación, o en un camino de decadencia y destrucción. Dios quiere que cooperemos con Él. Está presente en lo más íntimo de cada cosa sin condicionar la autonomía de su criatura.

El poderío tecnológico nos sitúa en una encrucijada.

El ser humano no está preparado para utilizar el poder con acierto. Le falta una ética sólida. No es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado.

La forma correcta de interpretar la propiedad es actuar como un administrador responsable.

El tiempo es superior al espacio, es decir, prioridad de la sostenibilidad sobre el crecimiento. La realidad es superior a la idea, es preciso actuar, no bastan las buenas intenciones.

También el Papa llama a la responsabilidad de los consumidores.

Comprar siempre es un acto moral y no sólo económico.

La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida y alienta un estilo de vida profético y contemplativo.

Menos es más. Crecer con sobriedad y gozar con poco. Un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos en valorar lo pequeño. No apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos de lo que no tenemos. La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo. No basta hablar de los ecosistemas, hay que atreverse a hablar de integridad de la vida humana. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación.

El amor social es la clave del auténtico desarrollo. El universo se desarrolla en Dios que lo llena todo. Hay una mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre. La contemplación ayuda a encontrar a Dios en las criaturas exteriores.

El hombre crece más, madura más, se santifica más, cuando sale de sí mismo para vivir en comunión con Dios, con los demás y con todas las criaturas.

Rufino Orejas Rodríguez-Arango

Miembro del Consejo de Dirección de ASE.

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Nueva Encíclica del Papa “Laudato Si”

Compartimos el reciente “comunicado de prensa” de UNIAPAC , que responde a la nueva Encíclica del Papa “Laudato SI”

Press Statement

UNIAPAC acknowledges the deep callings of Pope Francis‘ encyclical letter “Laudato si“ on sustainability which moves Christian business leaders to action.

Simone: Integral view of sustainability is right

The International Union of Christian Business Executives (UNIAPAC) has welcomed the statements on sustainability made by Pope Francis in his encyclical letter “Laudato si“

UNIAPAC president José Maria Simone (Argentina) explained:

“The Pope speaks not only of ‘environmental, economic and social ecology’, but adds a fourth dimension of sustainability: ‘cultural ecology‘. I am in fact glad that he talks about ‘an integral ecology which by definition does not exclude human beings and needs to take account of the subjective value of work‘“.

Pope Francis calls in his letter for regarding ‘climate as a common good‘ and for giving greater attention to ‘the needs of the poor, the weak and the vulnerable‘. Simone drew the attention on the fact, that the Pope demands in his letter ‘to prioritize the goal of access to steady employment for everyone‘, and that ‘helping the poor financially must always be a provisional solution in the face of pressing needs while the broader objective should always be to allow them a dignified life through work’. Simone noted further that the Pontiff deems it to be imperative ‘in order to continue to provide quality job creation to promote an economy, which favors productive diversity and business creativity. This level of development requires stability and fairness of the rule of law reliable institutions including parliament, judicial and education systems seeking excellence which are accessible by the whole society‘.

“As entrepreneurs we feel encouraged by the Pope, when he writes: ‘Business is a noble vocation, directed to producing wealth and improving our world. It can be a fruitful source of prosperity for the areas in which it operates, especially if it sees the creation of jobs as an essential part of its service to the common good’”, explained Simone. “While providing good and truly needed products and services to society, an entrepreneur may – by using technology, resources and labor in a most efficient, climate preserving and innovative way – create new jobs. But it cannot be assumed, that an entrepreneur is obliged to provide more jobs when they are not needed for the goods and services he is offering”. Simone, in this sense, argues that truly free markets may contribute, within a properly regulated framework, to resolve many environmental problems rather than generating them.

The UNIAPAC president showed understanding for the Pope’s sharp criticism on greed and mere profit maximization but expressed appreciation for the balanced view on technical developments:

“The Pope invites us ‘to rejoice in these advances and to be excited by the immense possibilities which they continue to open up before us, for science and technology are wonderful products of a God-given human creativity’. At the same time, he warns us not to blindly follow the ‘technological paradigm’ but ‘to look for solutions not only in technology but in a change of humanity‘.“

Pope Francis in his letter and with regard to technical developments, has underlined the need for‚ ’sound ethics and a culture and spirituality genuinely capable of setting limits and teaching clear-minded self-restraint’.

UNIAPAC welcomed especially the Pope’s call for

 ‘a circular model of production capable of preserving resources for present and future generations, while limiting as much as possible the use of non-renewable resources, moderating their consumption, maximizing their efficient use, reusing and recycling them’.

UNIAPAC appreciates the Pope’s call

‘that only when the economic and social costs of using up shared environmental resources are recognized with transparency and fully borne by those who incur them, not by other peoples or future generations, can those actions be considered ethical‘. Simone explained on this: “To internalize the external costs both in business accounting as well as in national statistics is unavoidable.“

Given this background Simone commented about the negative judgment of the Pope’s letter on trading of carbon credits:

“In my view there is a very broad consensus that such a mechanism is a very appropriate way of internalizing external costs and a contribution to equilibrate natural unbalances if the credits are used in a responsible way similar to those for natural resources”.

Simone also commented on the Pope’s view that

‘the time has come to accept decreased growth in some parts of the world in order to provide resources for other places to experience healthy growth’.

Unfortunately, Simone expresses, the practical implementation of this statement may generate the opposite effect to the expected one.

“If there is a recession in Europe or America, this will definitely have adverse effects on growth in emerging and developing economies, where most of the poor people live. We need growth! Of course we need growth with as little consumption of natural resources as possible. And we need growth that is inclusive and does not exclude the poor. We need to increase poor’s dignity with new decent jobs, assisting the development of a more integral human being”, Simone underlinded.

The UNIAPAC president emphazised:

“As Christian business leaders we accept the call of the Pope to continue stressing the consideration, in every ecological approach, a social perspective which takes into account the fundamental rights of the poor and the under privileged and that there is always a social mortgage on all private property. A person-centered corporate social responsibility is a very effective way of addressing this challenge within a free and truly competitive market economy. We give special recognition to the purpose of the encyclical that what is at stake is our own dignity and leaving an inhabitable planet to future generations is, first and foremost up to us.”

Simone explained, that these statements are just first comments and that UNIAPAC will undertake a deeper reflection on the Pope’s letter and will publish these reflection in a future document.

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El Papa ve una «plaga social» en el paro juvenil y pide que los empresarios impliquen a las personas

Desde ASE – Acción Social Empresarial, queremos compartir esta reflexión de temática empresarial a la luz de los valores cristianos, que refuerza nuestra acción de ayudar a los directivos de empresa y empresarios individuales, a vivir de manera coherente su vocación emprendedora y su fe cristiana: 

http://www.religionenlibertad.com/el-papa-ve-una-plaga-social-en-el-paro-juvenil-y-43189.htm

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Premios empresariales, para quién y por qué

Hago esta reflexión antes de acudir como jurado a los Premios Emprendedor XXI- Asturias, patrocinados por Caixabank que se celebrarán el próximo día 6 de Junio.

A la gente en general y por motivos que ahora no vienen al caso, pero resultaría un interesante tema de debate, nos encanta posicionarnos, tomar partido, de alguna manera ponernos una etiqueta, y así por ejemplo nos declaramos de derechas o de izquierdas, monárquicos o republicanos, creyentes o ateos, del Madrid o del Barça, taurinos o anti taurinos. Siguiendo esta lógica quizá poco lógica, yo tendría que declararme anti premios.

No me gustan los premios y por lo tanto, mi presencia en los premios resultará una pura contradicción. Lo reconozco. Iré por deferencia al patrocinador, Caixabank, que ha insistido en invitarme.  Ya lo había hecho sin éxito el año pasado. E iré también, por respeto y consideración a todo lo que los premios suponen. Porque que el hecho de que a mí no me gusten los premios en general, no significa que esta experiencia no pudiera resultar valiosa.

¿Y por qué no me gustan los premios? Hay varias razones, unas conceptuales y otras experimentales. Conceptualmente los premios estimulan dos de los vicios más perniciosos que puede padecer el ser humano, la soberbia y la envidia. La soberbia de quien recibe el premio y termina creyendo que se lo merece y la envidia de quien no lo recibe y considera que se ha cometido una injusticia. Desde el punto de vista experimental creo que hay un exceso de premios y todo lo que es excesivo es negativo; que  hay muchos premios trampa, verdaderos montajes, en el que los premiados son manipulados, conscientes o no,  en beneficio de los organizadores  (no es éste el caso), y para rematar mi explicación, considero que la mayor parte de los premios están mal otorgados.

 

Hay un exceso de premios y todo lo que es excesivo es negativo

Consideremos ahora estos premios al emprendimiento empresarial. Es claro que nos gustaría reconocer los méritos de alguien que haya hecho las cosas bien. Por hacer las cosas bien me refiero a ser consecuente con su vocación, echarle imaginación, innovación, entusiasmo, audacia, ser capaz de liderar un equipo, convencer a inversores o entidades de crédito para que apuesten por su proyecto. Hacer las cosas bien es practicar valores, como el de la lealtad, la humildad, el esfuerzo, la constancia, la honradez sin concesiones. Pues bien, haciendo las cosas de esta manera se puede tener éxito, pero también se puede fracasar. No hay garantías absolutas. De hecho, una de las características de la vida empresarial es la de asumir riesgos.

También se pueden hacer las cosas mal; por ejemplo, empezando un negocio sin estar suficientemente preparado, sin una base de trabajo sólida, basado en meras conjeturas, sin esfuerzo, quizá engañando o aprovechándose del esfuerzo de los demás, tomando atajos. Y lo malo del asunto es que haciendo las cosas mal, también se puede tener éxito (económico). Es cierto, que la mayor de las veces se fracasa, ¿pero cuántos se hicieron ricos a base de información privilegiada, tráfico de influencias, negocios turbios donde se falta a la dignidad de las personas o simplemente ofreciendo productos o servicios nocivos para el bien común? Quizás desgraciadamente haya muchos más casos de éxito haciendo el mal de lo que a todos nos gustaría.

Dejando claro que no pretendemos premiar a esta gente “malvada”, aunque tengan éxito, formulo mi pregunta: entre los que hacen  las cosas bien, ¿a quién deberíamos preferir? ¿a los que han tenido éxito o a los que no lo han tenido? Y yo, contracorriente, me inclino por los segundos. Pienso que los que alcanzan el éxito, ya tienen suficiente premio con el éxito alcanzado, la sociedad ya se lo ha concedido. Y sin embargo, ¿quién se acuerda de aquellos que han puesto toda la carne en el asador y no han tenido la fortuna de triunfar?, ¿no sería más humano estimular a éstos “perdedores” aunque fuese con un mero reconocimiento social? Proceder así es difícil porque no hay cosa que estimule más el éxito que el éxito mismo. Todos queremos rodearnos de ganadores. Es como si de alguna manera el éxito resultara contagioso. Nos gusta hacernos la foto con un triunfador.

Y a mí, no me gusta salir en la foto. Quizá por eso no me gusten los premios.

* Rufino Orejas  es Consejero de Acción Social Empresarial- ASE y Presidente de ASE Asturias.

 

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Ver – Examinar – Actuar

Probablemente -por no decir seguramente- en nuestras diarias actuaciones, ya sean en el campo personal, social o profesional, no las sometemos a reflexión antes de actuar en cada uno de ellas porque es bien sabido -así lo pensamos- el modo y manera de abordar su ejercicio.

Dicho de otro modo, basados en nuestra personal experiencia, entramos al ejercicio sin dedicar el más mínimo tiempo a VER la extensión del problema que se nos presenta, su importancia y las consecuencias que de una u otra decisión adoptada por nuestra parte, pueda derivarse.

Porque VER, que parece tan sencillo -y lo es-, puede que no siempre sea así y pueden darse circunstancias que originen derivadas de singular dificultad que sin ser vistas en un principio, surgen de inmediato cuando una ligera decisión las pone de manifiesto.

VER es sencillo, cierto, pero no es justificante para dejar de pasar al siguiente paso en la actuación que como buenos profesionales y ejemplares directivos hemos de cumplir, y que es la REFLEXIÓN.

También parece fácilmente asumible que visto el problema del signo o calibre que sea, y dominada la totalidad o al menos la mayoría de los extremos del mismo, se hace preciso -con todo el detenimiento que sea posible- cuanto más mejor- reflexionar sobre el recorrido de una u otra decisión, sobre los inconvenientes que pueden derivarse si la misma no ha contemplado las posibles opiniones o necesidades de nuestro interlocutor, incluso su situación personal para que pueda prestar su adhesión positiva en un caso y resignada en otro.

EXAMINAR es intuir, adivinar, comprender, incluso estar dispuesto a admitir parte de los posibles argumentos -si se dan en la negociación de un tema o de un proyecto- que presenta la otra parte.

Examinar es saber -porque se han considerado todas las variables del problema- dónde está la línea infranqueable y hasta dónde se puede realizar un trueque si las circunstancias lo exigen.

Ir a la situación del problema sin haber visto estos dos supuestos que hemos señalado: VER y EXAMINAR, es ir mal pertrechado para lograr una buena salida o peor aún, ir directamente al fracaso.

Finalmente queda la ACTUACIÓN.

Es la etapa final y para ella nos hemos preparado en las dos anteriores. Toca ahora actuar y hay que tener serenidad y, por supuesto, paciencia junto a la firmeza.

Decíamos unas líneas atrás, que había que estar provistos de argumentos que nos dieran la seguridad de nuestra posición y a ser posible el mayor conocimiento de los que pueda argumentar la otra parte. ¡Ciertamente!

Pero es evidente que con paciencia para poder demostrar y después convencer y, por último, esa firmeza para poder tomar la mejor decisión, nuestra actuación estará rodeada de las condiciones más lógicas y de mayor garantía para que termine en éxito.

Pedro Murga Ulibarri – Consejero de Acción Social Empresarial

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La acción social en la creación de riqueza

Bajo el común concepto de empresario agrupamos figuras diversas, que se mueven por diferentes estímulos, y aunque el objetivo común es el beneficio, éste se adopta desde distintos ángulos y posiciones.

Cuanto más oscura es la noche, más alumbra una luz, por pequeña que sea.

Acción Social Empresarial, ahora y siempre.

Una de las grandes ausencias en la vida empresarial española, durante los años de bonanza y optimismo incontrolados, ha sido la ética de los valores en el seno de la empresa española donde, con honrosas excepciones, el elemento directivo ha ignorado o aminorado una refle­xión que parecía superflua, porque,  al cabo, dentro de la euforia, “todo el mundo” mejoraba en sus condiciones de vida, vistas éstas como lo único importante.

Pero sin atención a los valores, en cuanto llega una tormenta, el edificio se resquebraja, los cimientos se vencen, y todo se viene abajo.

La clamorosa ruina de las Cajas de Ahorro, entre el egoísmo avaricioso de unos dirigentes que olvidaron que el origen de esas instituciones habían sido la protección social del ahorro de capas modestas de la población y el socorro a sus necesidades, y la atonía de la respuesta social, que más bien pareciera lamentar no haber podido estar en la nómina de los beneficiados, que el escándalo de la dilapidación de tanto ahorro y sudor esforzadamente ofrecido por tantos en sus largas trayectorias, es muestra evidente de la necesidad de que se proclamen y asuman en la actuación empresarial unos valores sociales que autolimiten y moderen.

Entre los muchos principios que pueden asumirse, destacan, por su claridad, su universalidad, su rigor y su exigencia, los de la doctrina social de la Iglesia, que pueden ser un referente valiosísimo, sin que ello suponga una declaración de confesionalidad empresarial.

Porque los principios no son códigos, con un articulado rígido que obliga y limita, sino referentes a considerar en la toma de las medidas empresariales a que obliga su marcha económica.

Pero, eso sí, su toma en consideración puede llevar a adoptar medidas que parecen perjudiciales a corto plazo (no ofrecer comisiones fraudulentas, por favor) pero que no sólo benefician a la sociedad en su conjunto, sino cimientan a la empresa con muy sólidos fundamentos.

PORQUE UNA ACCIÓN ÉTICA NO SÓLO ES UNA OBLIGACIÓN MORAL, SINO UNA CONDICIÓN “SINE QUA NON” para una construcción de empresas duraderas y sólidas.

Ahora que, en España una recuperación económica necesita constituirse sobre la audacia de nuevos emprendedores en todos los campos de la actividad económica, ha de ser objetivo prioritario de ASE el ofrecer a quienes se lanzan al noble empeño de crear una empresa, el armazón de referencias de valores que les permitan crecer desde el inicio con raíces profundas.

Por supuesto que la actividad de Acción Social Empresarial debe retomar, tras un periodo de letargo, su labor de permear con sus principios la actividad de los protagonistas de la dirección de las empresas.

Y, al mismo tiempo, ofrecer a toda la sociedad algunas claves prácticas que, en tiempos difíciles, ayuden a que las dificultades y los sacrificios que sean necesarios, puedan ser mejor asumidos en el convencimiento de que su reparto está basado, de una manera justamente proporcionada, en la salvaguarda de un bien inclaudicable para la empresa: su supervivencia viable. Porque sin esa supervivencia, el daño para quienes forman parte de la empresa, y para la sociedad en que está presente, serán mucho mayores, y muchas veces irreparables.

Luis H. de Larramendi

Presidente de Acción Social Empresarial

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