Discurso Mons. Osoro en el Congreso UNIAPAC Madrid (26 de noviembre de 2015)

https://www.youtube.com/watch?v=CvFgiCpTXbY

Mis primeras palabras quieren ser de cariñosa bienvenida a esta acogedora y cosmopolita archidiócesis de Madrid.En un contexto de crisis económica con bastantes similitudes a la actual, vio la luz UNIAPAC. Justo dos años después de la gran depresión de 1929 y bajo el impulso de Pio XI y su Quadragesimo anno, tan profética y tan valiente en tantos sentidos. Más de 80 años después, sus desafíos no han desaparecido y hoy celebramos el impulso social y la pasión por la justcia del ponticado actual del Papa Francisco.

Ahora que la globalización y la tecnología corren el riesgo de deshumanizar la existencia y consolidar la cultura del descarte, se hace más necesaria que nunca la introducción de valores éticos en el ámbito de la empresa.

Como señalaba Juan Pablo II, ´la empresa no puede considerarse solamente como una sociedad de capitales pues es, al mismo tiempo, una sociedad de personas en la que formar parte, de manera diversa y con responsabilidades específicas, los que aportan el capital necesario para su actividad y los que colaboran con su trabajo¨(CA 43)

Esta cita es solo un ejemplo de la importancia que tiene tomar en consideración las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia como encarnación del evangelio en los contextos concretos y, en particular, en el mundo de la empresa, en la que tantos hombres y mujeres desarrollan buena parte de su vida.

Que este espacio sea un ámbito de crecimiento personal, desarrollo, justicia e inclusión social depende en buena medida de opciones éticas y religiosas.

Para que la empresa esté impregnada de valores es necesario que quienes tienen responsabilidades en ellas, los empresarios y dirigentes, estén impregnados de espíritu evangélico, valores morales y sensibilidad humana.

En la empresa confluyen intereses entrecruzados: los de los propietarios e inversores, los de los gestores, los de los empleados y trabajadores, los de los proveedores, los de los clientes, los de la comunidadlocal sobre cuyo territorio se asienta y sobre la que ejerce influjo. Su política de respeto a los derechos de los trabajadores, el exquisito cuidado de este añejo principo social de la Iglesia que prioriza el trabajo sobre el capital , se suman otras responsabilidades éticas más recientes como el cuidado de la casa común, la creación, evitando la contaminación, el abuso de los recursos naturales, la necesidad de transparencia y cumplimiento de los deberes fiscales o la conciliación entre la vida laboral y familiar.

No se puede olvidar que en la base de todas las opciones está la cuestión antropológica. Eso le llevo a Benedicto XVI afirmar en la Caritas in veritate que la cuestión social es fundamentalmente una cuestión antropologica (CV 75). Una concepción de la actividad económica que presupone que la persona se reduce a un mero individuo, que lo que mueve la historia es el egoísmo y el interés, y no la solidaridad y la aperura a la comunión con otros y con el Totalmente otro, amén de la absolutización del lucro como único fin de la actividad económica, están en la base de la crisis que padecemos: no sólo es económica, sino también ética y de sentido.

La responsabilidad del empresario y del dirigente cristiano va más allá de lo legalmente establecido, más allá incluso de la responsabilidad social corporativa. Además del crecimiento económico es precioso no perder de vista la necesidad de hacer llegar a todos sus frutos, especialmente a los más pobres. Crecimiento sin disminución de las desigualdadesen inequidad en palabras del Papa Francisco.

Es verdad que la empresa para poder ser sostenible ha de ser necesariamente rentable, pero también lo es que sin actitudes éticas, humanistas y solidarias la empresa no constituiría una impagable aportación al bien común y el desarrollo de los pueblos.

Por eso es imprescindible que los valores morales se contagien en el ámbito empresarial. Por ello, este simposio resulta de mayor interés y de la máxima actualidad. Ejemplos como el del empresario Enrique Shaw, cuyo proceso de canonización fue iniciado por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Mons. Bergolio, deben ser reconocidos. Dignifican la figura del empresario, del directivo, del hombre de gestión cuando actúa guiado por valores éticos, el norte dle bien común, la justicia social y un sentido que encuentra solo en Cristo, camino de verdad y vida.  Ojalá que su ejemplo se multiplique y, entre todos, logremos dejar atras un mundo tan injusto y desigual como el que padecemos, especialmente los más pobres, y podamos acercarnos al sueño de Dios mediante la civilización del encuentro y del amor. En ella tenéis un papel y responsabilidad de primer orden. Que Dios os ayude a lograrlo, que El bendiga este encuentro. Os deseo un excelente y fecundo trabajo. Muchas gracias

 

Presentación libro: Responsabilidad Social Corporativa. Empresarios y directivos cristianos ante el desarrollo sostenible¨


El pasado lunes 26 de octubre a las 19:00 horas en el Auditorio MAPFRE  
 se celebró la  presentación del libro ´Responsabilidad Social Corporativa. Empresarios y directivos cristianos ante el desarrollo sostenible´ organizada por la Asociación Social Empresarial (ASE) en colaboración con la Asociación EDC (Les Entrepeneurs et Dirigeants Chretiens)

La presentación contó con la presencia de Javier López-Galiano, director de Responsabilidad Corporativa Social en FCC, Clara Bazán directora de Responsabilidad Social Corporativa de MAPFRE,  y José Luis Fernández Fernández director de Ética Económica y Empresarial en ICADE-Comillas y Luis H. Larramendi presidente de ASE

El libro se plantea el desafío de cómo abogar por la responsabilidad social corporativa y el desarrollo sostenible en el mundo empresarial actual.   En un contexto marcado por la creciente globalización y competitividad empresarial, ¿es posible que la empresa y los empresarios promuevan el bien común de la sociedad y el desarrollo sostenible? ¿Puede la gestión de la empresa no sólo beneficiar a sus propietarios, sino también a la vida de sus trabajadores, clientes, proveedores y comunidad de referencia? ¿Es la sostenibilidad de la empresa a largo plazo compatible con el servicio a la economía real y las personas y países más necesitados? ¿Cómo se concilia la necesidad de incremento de la competitividad con la defensa del desarrollo sostenible?

Por si es de su interés les dejamos el video con la Presentación integra

https://www.youtube.com/watch?v=KedWvfe9uYc


 

Responsabilidad Social Corporativa. Empresarios y directivos cristianos ante el desarrollo sostenible

Foto portada libroPubllicación conjunta de Acción Social Empresarial (ASE) y Les Entrepreneurs et Dirigeants Chrétiens.

La responsabilidad social corporativa gira entorno a dos valores: contribuir al bien común y hacerlo de forma que implica ir más allá de lo exigible. No hay más que recordar el pasaje del jovén rico, al que Jesús exhorta a darlo todo, es decir, a salir de si mismo e ir hacia el otro, más allá del mero cumplimiento de la ley. La RSC empieza donde acaban las obligaciones legales y actúa en los empleados, los clientes, los inversores y el medio ambiente.

Está visión pone a los empresarios y directivos cristianos frente al desafío de combinar una economía dirigida al servicio del hombre y un desarrollo sostenible respetuoso con la conservación de los recursos naturales. Solo respetando la verdad, la libertad y la dignidad de las personas es posible afrontar este reto más allá de lo ¨traducible en cifras económicas¨

 

Editorial: SCHEDAS

ISBN (impreso) 978-84-944180-3-7

ISBN( EPUD) 978-84-944180-4-4

ISBN (MOBI kindle) 978-84-944180-5-1

 

Se puede adquirir en AMAZON: 

http://www.amazon.es/Responsabilidad-social-corporativa-Empresarios-Monogr%C3%A1ficos/dp/8494418033/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1446202575&sr=8-2&keywords=responsabilidad+social+corporativa

ASE en la prensa: La Razón, miércoles 28 de Octubre de 2015

IMPULSO A LA RESPONSABILIDAD SOCIAL COPORATIVA

Imagen Publicación artículo Razón 28de Oct 2015
Jesús G. Feria

 

´El Auditorio de Mapfre en Madrid ha acogido la presentación del libro ¨Responsabilidad social coporativa¨. Una iniciativa impulsada por Acción Social empresarial francesa EDC-Empresarios y Directivos Cristianos-. En la imagen, entre otros, Javier López-Galiacho, director de RSC de FCC; Clara Bazan, directora de RSC del grupo Mapfre; José Luis Fernandez, director de la Cátedra de Ética Económica y Empresarial (UPC) y Luis Herrnando Larramendi, presidente de Acción Social Emprearial (ASE). Un análisis certero de la importancia de apostar por el desarrollo empresarial aplicando los criterios de equidad y estabilidad, contribuyendo así a la satisfacción de la necesidades presentes y futuras de la sociedad¨.

La Razón, PUNTO DE MIRA, Miércoles 28 de Octubre de 2015

 

¡Oh rutina, qué aburrida eres, pero qué cómoda resultas para muchos!

Hace unas semanas, participando en unas jornadas técnicas de mediación laboral, escuché de la persona que impartía las mismas la expresión que encabeza este modesto comentario que voy a tratar de dejar en estas modestas líneas, porque creo que merece la pena dedicar algunos momentos a su examen y así protagonizar responsables actuaciones de futuro en cada uno de los lugares en los cuales desarrollemos nuestras ocupaciones o trabajos.

 Y ello, porque tanto si decidimos empeñarnos en la superación de la rutina, como si convenimos que la práctica de una aceptable rutina, también nos puede llevar a superar y ganar en satisfacción mediante la repetición mejorada de acciones; estaremos haciendo mejor nuestra vida y también nuestro bienestar.

Qué cómoda resultas rutina cuando refugiándonos en una estricta repetición “sin más” de lo que nos presentas para cumplir sin apenas tener que pensar, nos llevas a una actitud de ni razonar, ni de esforzarnos.

¡Qué aburrimiento, simple rutina!. ¡Cómo adormeces a nuestra iniciativa y a nuestro posible esfuerzo de superación!

Qué aburrida resultas rutina porque seguirte, no nos produce ni motivación ni satisfacción y con ello aniquilas o adormeces la posible implicación en mayores objetivos, tanto si los pudiéramos considerar de manera individual como sirviendo colectivamente. ¡Qué aburrida y qué censurable!.

Qué aburrida eres rutina si en la sucesión de acciones en un día y en el siguiente y en otro y en otro más; no nos dejas lugar, por pura comodidad, a que se puedan anhelar mejoras, rapidez, eficacia, un buen hacer, etc.- aunque todo ello consista en la repetición de acciones iguales o de transitar por caminos sin esfuerzos.

Todas las situaciones anteriormente descritas y a otras muchas que suceden día a día y que son fácilmente conocidas y comprensibles, ponen severamente de manifiesto nuestra comodidad y nos acusan de ello y suponen también el que nos refugiemos en

“hago lo que puedo pero no tengo obligación de más” o en la búsqueda de refugios justificativos: “yo no tengo obligación de hacer más cuando hago lo que tengo señalado”,

con lo cual estoy cercenando mis propias capacidades de mejora personal y de servicio a los demás.

En esa actitud que nunca y en ninguna circunstancia tiene justificación, están los graves defectos que ocasiona el recurrir a la rutina dejando “repito una vez más” la positividad de los servicios al común y la realización personal a la cual todos debemos aspirar para “negociar bien los talentos de los cuales estamos dotados”.

Y es ahí, donde la aburrida rutina al ser combatida con nuestro ingenio, el de los miembros de un círculo de trabajo o de una acción cultural, bien a título personal o bien de forma colectiva, eres derrotada y se ve superado tu aburrimiento.

Si este impulso nuestro sirve para combatir la rutina, aunque ésta siga existiendo  y conviviendo entre nosotros, será que no se ha podido hacer compañera de viaje de quienes protagonizamos nuestro deseo de superar su adormilamiento.

La rutina, dada la comodidad de muchos y la renuncia premeditada de algunos así como el silencio de los que no tengan el valor suficiente para reaccionar, seguirá resistiendo, pero nuestro deber es convertirla de comodidad en estímulo.

A eso, creo yo que estamos llamados. Adelante pues.

“LA RENTABILIDAD DE LOS VALORES, ¿ACTIVO O PASIVO PARA LA GESTIÓN DE LAS EMPRESAS?”

ENCUENTRO-FOTO 1Bajo este título, se llevó a cabo el pasado 23 de septiembre a las 19:30, el segundo  “Encuentro” cuatrimestral de Reflexión del año 2015, organizado por ASE, en la C) Alfonso XI, nº 4 – Salón de Actos – 4ª planta.

Participaron en la mesa redonda :

  • D. Juan de Isasa – Ex_Presidente de “Ediciones SM”.
  • D. Rafael Benjumea – Presidente “Fundación Río Tinto”.
  • D. Rufino Orejas – Presidente de Grupo Orejas:“Industrial Química del Nalón”, “Constructora Los Álamos”, “Medycsa”.

Moderó el debate D. Luis H. de Larramendi, Presidente de Acción Social Empresarial – ASE.

 

VIAJE DEL PAPA A CUBA y ESTADOS UNIDOS

Desde ASE – ACCIÓN SOCIAL EMPRESARIAL, seguiremos muy de cerca la visita del Papa a Cuba, a través de

Gonzalo Wandosell – Vicedecano UCAM – miembro del Consejo de Dirección de ASE,  invitado a participar en este viaje.

Compartimos artículo al respecto del viaje que comiensa el sábado 19 de septiembre de 2015:

http://www.congreso.ceu.es/blog/2015/09/el-papa-francisco-participara-en-el-viaje-de-reencuentro/?utm_source=newsletter-sep16&utm_medium=emailing&utm_content=viaje-reencuentro&utm_campaign=newsletter-congreso

El Papa Francisco alaba el trabajo de las Cooperativas y les pide globalizar la solidaridad

El pasado 12 de septiembre de 2015, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia en el Vaticano, a los dirigentes, empleados y familiares, del Banco de Crédito Cooperativo de Roma.

En el mes de febrero pasado el Papa había recibido ya  a representantes de otros institutos de crédito acompañados también por sus familias.

El Santo Padre aseguró que el motivo de estos encuentros es porque 

la Iglesia conoce bien el valor de las cooperativas” 

y recordó que 

en el origen de estas hay muchos sacerdotes y laicos empeñados” que se encuentran “en comunidades empeñadas en el espíritu de solidaridad cristiana”.

Este tipo de iniciativa, añadió el Pontífice, está en los documentos sociales de la Iglesia y “en la encíclica Laudato Si´ he subrayado su valor en el sector de las energías renovables y de la agricultura.

El Santo Padre les invitó a:

  • seguir siendo un motor de desarrollo para la parte más débil de la comunidad local y de la sociedad civil, en particular los jóvenes sin trabajo y en quienes apuntan al nacimiento de nuevas empresas cooperativas;
  • ser protagonistas al proponer y realizar nuevas soluciones que favorezcan el bienestar social, y en el sector sanitario;
  • preocuparse de la relación entre economía y justicia social, manteniendo en el centro la dignidad y el valor de la persona;
  • facilitar la vida de las familias y proponer soluciones cooperativas en las que manda el hombre sobre el capital y no el capital sobre el hombre;
  • como fruto de todo esto hacer crecer la economía honesta, difundir el valor de la honestidad;
  • y participar activamente en la globalización, para que exista una globalización de la solidaridad.

    El Papa insistió también en el principio de la subsidariedad y les agradeció también los recursos que destinan a la beneficencia y a la mutualidad.

    El santo padre Francisco al concluir les bendijo y les pidió: “Por favor no se olviden de rezar por mi”.

 

 

Mi primera impresión sobre “Laudato SÍ”

El Papa Francisco denuncia con contundencia la deriva ecológica que sufre nuestro planeta a causa de la humanidad.

La dureza de los términos que emplea, impresionan. Puedo calificar el mensaje de revolucionario, creo que en algunos aspectos los antisistema lo asumirían de buen grado.

Habla de la grave deuda social que el mundo tiene contraída con los pobres. También de la deuda ecológica de los países del Norte respecto de los del Sur.

El alimento que se desecha, dice: es como si se robase de la mesa de los pobres. El sistema de relaciones comerciales y de propiedad es estructuralmente perverso. Algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidad real de superación, mientras otros ni siquiera saben que hacer con lo que poseen.

Advierte que ante el agotamiento de algunos recursos naturales, se están creando escenarios favorables para nuevas guerras.

Hemos perdido la armonía con la naturaleza. El actual sistema mundial es insostenible. Hemos superado el punto de no retorno. Hay regiones que ya están especialmente en riesgo, y más allá de cualquier predicción catastrófica.

Recoge las tremendas palabras de los obispos de Nueva Zelanda que se preguntan:

¿Qué significa no matarás cuando un 20% de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las generaciones futuras lo que necesitan para sobrevivir?

Es imposible no sentirse aludido.

Continúa diciendo que el estilo de vida actual sólo puede terminar en catástrofe.

El mercado crea mecanismos consumistas compulsivos para colocar sus productos y sumerge a las personas en una vorágine de compras y gastos innecesarios.

También dice que no debe buscarse que el progreso tecnológico remplace cada vez más al trabajo humano.

El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta.

Ha llegado la hora de aceptar el decrecimiento en algunas partes del mundo.

El consumismo excesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico que hace creer a todos que son libres cuando en realidad los únicos que son libres son una minoría que detenta el poder económico y financiero.

La encíclica, cual sinfonía, tiene varios “leit motiv” que se repiten a lo largo de los 246 apartados que componen el documento.

La íntima relación de la fragilidad del planeta con los pobres, que en el mundo todo está conectado, el desacople entre la tecnología y la ética, el valor propio de cada criatura, la invitación a otros modos de entender la economía y el progreso, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates honestos y sinceros, la grave responsabilidad de la política, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.

El Papa se apoya en la Doctrina Social de la Iglesia, pero da un paso más. Denuncia y acusa:

la crisis ambiental es negada por muchos cristianos o asumida con indiferencia.

El Papa enarbola la falsedad del mito del progreso que consiste en pensar que las nuevas tecnologías nos resolverán todos los problemas e invita a un cambio de actitud, de estilo de vida.

Pero reconoce que nos falta la cultura necesaria para enfrentarnos a la crisis.

Todo cambio necesita motivación y un camino educativo. Una buena educación no sólo se limita a informar, es preciso desarrollar buenos hábitos. La transformación personal sólo puede realizarse a partir del cultivo sólido de las virtudes.

El Papa reconoce con humildad que algunas veces los cristianos hemos interpretado erróneamente las escrituras, que el libro del Génesis está escrito en lenguaje simbólico y narrativo, que es preciso conocer la teología de la creación y disponer de una hermenéutica adecuada y que una mala comprensión de nuestros propios principios a veces nos ha llevado a justificar la guerra, la injusticia y la violencia.

Quizás por esos fallos, en el campo de la política y del pensamiento algunos relegan a las religiones al ámbito de lo irracional, o de una subcultura que debe ser tolerada.

Sin embargo, las soluciones a tan graves y complejos problemas no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad.

La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida. La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios. ¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierda en un desesperante caos! Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno necesario. La vida humana puede convertirse en un despliegue de la creación, o en un camino de decadencia y destrucción. Dios quiere que cooperemos con Él. Está presente en lo más íntimo de cada cosa sin condicionar la autonomía de su criatura.

El poderío tecnológico nos sitúa en una encrucijada.

El ser humano no está preparado para utilizar el poder con acierto. Le falta una ética sólida. No es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado.

La forma correcta de interpretar la propiedad es actuar como un administrador responsable.

El tiempo es superior al espacio, es decir, prioridad de la sostenibilidad sobre el crecimiento. La realidad es superior a la idea, es preciso actuar, no bastan las buenas intenciones.

También el Papa llama a la responsabilidad de los consumidores.

Comprar siempre es un acto moral y no sólo económico.

La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida y alienta un estilo de vida profético y contemplativo.

Menos es más. Crecer con sobriedad y gozar con poco. Un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos en valorar lo pequeño. No apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos de lo que no tenemos. La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo. No basta hablar de los ecosistemas, hay que atreverse a hablar de integridad de la vida humana. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación.

El amor social es la clave del auténtico desarrollo. El universo se desarrolla en Dios que lo llena todo. Hay una mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre. La contemplación ayuda a encontrar a Dios en las criaturas exteriores.

El hombre crece más, madura más, se santifica más, cuando sale de sí mismo para vivir en comunión con Dios, con los demás y con todas las criaturas.

Rufino Orejas Rodríguez-Arango

Miembro del Consejo de Dirección de ASE.