PRESENTACIÓN EN ASE DEL LIBRO DE JAIME NOGUERA “SÓLO HACE FALTA SER HUMILDE”

El pasado miércoles 8 de marzo, se presentó en nuestra sede social de ASE-acción social empresarial, el libro de Jaime Noguera “Sólo hace falta ser humilde”, 22 sugerencias dirigidas especialmente a ejecutivos católicos. ¿Por qué 22?. Porque es el número de días laborables en un mes tipo de 30 días.

Jaime Noguera es diácono permanente de la Archidiócesis  de Madrid ,  consultor y formador con amplia experiencia directiva en varias empresas y colabora con diferentes medios de comunicación.

Este librito contiene una serie de reflexiones útiles para afrontar el día a día en una empresa, realmente en cualquier organización, con responsabilidades como ejecutivo o directivo..cristiano, para no tener que esconder en el ámbito de lo privado, lo que es necesariamente público.

Para manejar los mitos de la comodidad, el poder, la responsabilidad, sin caer en rutinas vacías, en falta de respeto a las personas o en autoengaños, la obra propone ideas acerca de qué hacer cuando hay que “bajar un escalón” y tocar tierra en situaciones de, por ejemplo, injusticia, o cuando las personas están desmotivadas, o para asumir la mundialización de los mercados, o para dirigir personas, o para respetar a la familia propia..

Siempre considerando que la honradez en el trabajo requiere cinco cosas: alegría, convicción, responsabilidad, compromiso y ejemplo.

El autor es consciente de la fata de tiempo del lector, y va al grano con una serie de comentarios prácticos y breves para ayudarle a vivir su profesión sin tener que dejar aparcada la fe, ni desatendida a la familia.  Son consejos valiosos para generar entornos de trabajo más agradables y más humanos, donde a cada trabajador se le estimule a aportar lo mejor de si mismo.

En la presentación estuvo Pablo Cervera, director de la revista Magnificat, que habló del valor de la persona en todos los ámbitos de la vida, diciendo que el verbo de la ilusión es desvivirse; si la persona no vive dando la vida para que otros tengan vida, no puede ser feliz.

Jaime Noguera explicó que el libro había surgido pensando en lo que  a uno le mueve, y que hay que cruzar lo que me mueve con mis responsabilidades para encontrar el equilibrio en esa intersección.

Lanzó una serie de preguntas al numeroso público asistente:

¿Cuales son mis ídolos y qué efecto tienen sobre mi?

¿Por qué hay que esconder la condición religiosa en la vida profesional?

¿Por qué hay que ocuparse de la familia?

¿Qué sueñas y con que responsabilidad lo abordas?

Señaló que el mercado no es ni democrático ni justo y que si eres cristiano, las bienaventuranzas son la mejor enseñanza.

“Sólo hace falta ser humilde para que las cosas salgan bien, tanto en la vida de la empresa como en la convivencia”

Moderó el presidente de ASE, Luis Hernando de Larramendi.

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Ver – Examinar – Actuar

Probablemente -por no decir seguramente- en nuestras diarias actuaciones, ya sean en el campo personal, social o profesional, no las sometemos a reflexión antes de actuar en cada uno de ellas porque es bien sabido -así lo pensamos- el modo y manera de abordar su ejercicio.

Dicho de otro modo, basados en nuestra personal experiencia, entramos al ejercicio sin dedicar el más mínimo tiempo a VER la extensión del problema que se nos presenta, su importancia y las consecuencias que de una u otra decisión adoptada por nuestra parte, pueda derivarse.

Porque VER, que parece tan sencillo -y lo es-, puede que no siempre sea así y pueden darse circunstancias que originen derivadas de singular dificultad que sin ser vistas en un principio, surgen de inmediato cuando una ligera decisión las pone de manifiesto.

VER es sencillo, cierto, pero no es justificante para dejar de pasar al siguiente paso en la actuación que como buenos profesionales y ejemplares directivos hemos de cumplir, y que es la REFLEXIÓN.

También parece fácilmente asumible que visto el problema del signo o calibre que sea, y dominada la totalidad o al menos la mayoría de los extremos del mismo, se hace preciso -con todo el detenimiento que sea posible- cuanto más mejor- reflexionar sobre el recorrido de una u otra decisión, sobre los inconvenientes que pueden derivarse si la misma no ha contemplado las posibles opiniones o necesidades de nuestro interlocutor, incluso su situación personal para que pueda prestar su adhesión positiva en un caso y resignada en otro.

EXAMINAR es intuir, adivinar, comprender, incluso estar dispuesto a admitir parte de los posibles argumentos -si se dan en la negociación de un tema o de un proyecto- que presenta la otra parte.

Examinar es saber -porque se han considerado todas las variables del problema- dónde está la línea infranqueable y hasta dónde se puede realizar un trueque si las circunstancias lo exigen.

Ir a la situación del problema sin haber visto estos dos supuestos que hemos señalado: VER y EXAMINAR, es ir mal pertrechado para lograr una buena salida o peor aún, ir directamente al fracaso.

Finalmente queda la ACTUACIÓN.

Es la etapa final y para ella nos hemos preparado en las dos anteriores. Toca ahora actuar y hay que tener serenidad y, por supuesto, paciencia junto a la firmeza.

Decíamos unas líneas atrás, que había que estar provistos de argumentos que nos dieran la seguridad de nuestra posición y a ser posible el mayor conocimiento de los que pueda argumentar la otra parte. ¡Ciertamente!

Pero es evidente que con paciencia para poder demostrar y después convencer y, por último, esa firmeza para poder tomar la mejor decisión, nuestra actuación estará rodeada de las condiciones más lógicas y de mayor garantía para que termine en éxito.

Pedro Murga Ulibarri – Consejero de Acción Social Empresarial

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